Manifiesto CETRI-TIRES

 

MANIFIESTO DE LA SOCIEDAD EUROPEA PARA LA TERCERA REVOLUCION INDUSTRIAL

 
 
El modelo de energía de la segunda revolución industrial, basado en fuentes fósiles y concentradas, está irreversiblemente en crisis. Este modelo ha permitido un crecimiento de la especie humana sin precedentes, pero también ha supuesto desventajas que hoy por hoy están eclipsando sus ventajas y amenazando la supervivencia de la especie humana del planeta.
 
Las desventajas se resumen en las tres crisis globales que estamos experimentando en este momento histórico, a saber; la crisis energética, la crisis climática y la crisis financiera. No estamos padeciendo una crisis financiera temporal, sino una crisis estructural de la economía basada en los combustibles fósiles, lo cual tiene efectos tanto sobre nuestra energía (precios inestables y el petróleo en máximos) como sobre nuestro clima, y pone en peligro la civilización tal y como la conocemos. Esta interacción diabólica de la crisis no va a ser corregida con medidas cosméticas, como la refinanciación de las instituciones crediticias, ya que estas soluciones sólo afectan a los efectos superficiales del problema y no a su causa más profunda.
 
La única respuesta efectiva en este sentido será una transición rápida a una Tercera Revolución Industrial, introduciendo un nuevo modelo de energía distribuido, interactivo y democrático, capaz de sustituir por completo al modelo de energía de la segunda revolución industrial, muy centralizado y ya agotado. Las tecnologías innovadoras de este nuevo modelo energético abarcarán todas las actividades humanas y ayudarán a redistribuir la riqueza, el empleo y las oportunidades de negocio, ya que se basan en las fuentes solares, que se encuentran a disposición de todo el mundo, y no en las fuentes concentradas, sólo al alcance de unos pocos. Esto supondrá un nuevo proceso energético, muy democrático, que apelará a la responsabilidad de todos los actores económicos, políticos y sociales. En este escenario de “capitalismo distribuido”, los consumidores producirán directamente la energía, preservando el clima y el medio ambiente y al mismo tiempo utilizando razonablemente los recursos naturales, como el aire, el agua y la tierra, aportando valor a la agricultura de calidad y proporcionando a los agricultores un acceso más directo a los mercados para colocar sus productos.
 
La Tercera Revolución Industrial permitirá el reequilibrio de poderes entre los ricos y los pobres, desplazando las actividades de producción energética a los países en vías de desarrollo, en un esfuerzo mundial hacia un nuevo escenario de “política de la biosfera”, en el cual todos los seres humanos actuarán como si fueran uno solo, superando las divisiones geopolíticas y los conflictos energéticos que han marcado el período de la segunda revolución industrial. Este período ha proporcionado enormes beneficios solamente a una cuarta parte de la especie humana, en detrimento de las otras tres cuartas partes, que en la actualidad se encuentran expuestas (injustamente) a los mayores riesgos causados por el cambio climático.
 
Los expertos aseguran que el plazo en el que nos tenemos que preparar para una nueva infraestructura energética es muy corto: siete años, diez a lo sumo, antes de que el daño causado por el cambio climático sea irreversible. Algunos expertos sostienen, de forma más pesimista, que la crisis climática ya ha tocado un punto de no retorno, que ya es muy tarde. Nos gustaría pensar que esto no es así, que el hombre todavía puede hacer uso de su ingenuidad, su voluntad y su empatía para salvar la biosfera, que le albergó desde su primera aparición en el planeta. Por este motivo impulsaremos -con todos los medios que tengamos a nuestro alcance y en todas las ocasiones económicas, políticas y sociales que sean posibles-, la idea de la transición más rápida posible hacia los modelos energéticos de la Tercera Revolución Industrial.
 
Compete a los poderes públicos crear una infraestructura para la Tercera Revolución Industrial, que permitirá recoger, almacenar y redistribuir la energía de las fuentes renovables, desarrollando a la vez todos los sectores relacionados, desde las energías renovables hasta el hidrógeno, las redes inteligentes y la construcción de plantas energéticas -los cuatro pilares de la Tercera Revolución Industrial-, lo cual permitirá a la economía mundial acceder a una nueva era de ciclo energético y a una nueva dinámica económica que creará millones de empleos.